domingo, 30 de marzo de 2014

Ídolos e imágenes sagradas

I. Aclaración bíblica
!Cuántas veces no hemos escuchado a los evangélicos y demás
cristianos acusar a los católicos de adorar imágenes ¡. lo que está
prohibido en la Biblia, cuando leemos: "Tenga, pues, mucho cuidado
de no caer en la perversión de hacer figuras que tengan forma de
hombre o de mujer, ni figura de animales, aves, reptiles o peces. Y
cuando miren al cielo y vean el sol, la luna, los estrellas y todos los
astros, no caigan en la tentación de adorarlos" (Deuteronomio 4,
15-19 ).
Para entender este decreto divino tenemos que situarnos en el
contexto histórico, geográfico, cultural y religioso en el momento en
que se escribió este libro del Pentateuco: cuando solamente el "pueblo
judío" como el "escogido", rendía tributo al único y verdadero Dios
revelado a Moisés en el monte Horeb (Exodo 20,3). Por el contrario,
las otros civilizaciones y pueblos antiguos que vivían en la región de la
Mesopotamia, adoraban falsos dioses (Josué 24,14).
II. Los ídolos de los paganos
Las Sagradas Escrituras hacen varias referencias de estas deidades
identificándolas con nombres propios. El principal de todos que
rivalizaba con Yahvé, era Baal que significa "Amo o Señor", dios de los
cananeos representado en forma de buey, y que fue sometido a la
prueba del fuego por el profeta Elías en el monte Carmelo (1 Reyes
18,20-40). También en Babilonio se encontraban los dioses Bel y
Marduc (Jeremías 6,23-27), y una enorme serpiente que fue destruida
por el profeta Daniel (14, 23-27): al igual, que Moloc, dios de los
amonitas con cabeza de toro y cuerpo de hombre ( 1 Reyes 11,7),
Dagon, ídolo de los filisteos con figura humana hasta la cintura, y
terminando en forma de cuerpo de pez (1Samuel 5,4), El becerro de
oro, construido por Aarón y los hebreos durante el éxodo (32,1-8).
Mélec, que significa ''rey", y se aplica en el Antiguo Testamento como
título a varios dioses legendarios (Isaías 57,9), la "diosa reina del
cielo" en Egipto (Jeremías 44, 16-19), al lado de Astarté, diosa
cananea de lo fertilidad, Milcom, otro ídolo de los amonitas , Quemos
dios de Moab ( 1 Reyes 11, 57), la estrella del dios Refán (Hechos
7,43),  Zeus y Hermes para los griegos (Hechos 14,11-12), además de
muchos dioses del Canaán (Salmo 106, 38), y de otros pueblo paganos
(Jueces 10,6). Todos ellos era imágenes de dioses hechos para
adorarlos (Hechos 7, 43).
Estos ídolos de los paganos eran elaborados con "oro, plata, Bronce,
hierro, madero y piedra"(Daniel 5,4), "tienen boca, pero no pueden
hablar tienen ojos, pero no pueden ver" ( Salmo 115, 4- 8), ya que
son verdaderos "altares de los demonios" ( 2 Reyes 23,8), "que no
sirven para nada" (Jeremías 2,11), ni pueden salvar ( Isaías 45,20).
Por eso, el apóstol San Juan recalca que hay que cuidarse de los
"dioses falsos" (1Juan 5,21), "Porque todos los dioses de los pueblos
son ídolos" (Apocalipsis 96,5). Mientras que San Pablo agrega "los
dioses hechos por los hombres no son dioses" (Hechos 9,26), "un
ídolo no tiene valor alguno en el mundo" (1Corintios 8,4).
III. Condenación de Yahvé a la idolatría
Hay tres razones por las que La Biblia condena este tipo de culto:
1. Porque era algo detestable ante los ojos de Dios: 'Yo soy el Señor,
ése es mi nombre, y no permitiré que den gloria a ningún otro, ni  que
honren a los ídolos en vez de a mí" (Isaías 42,8).
2. Porque el pueblo judío llegó o introducirlos en el templo sagrado de
Jerusalén, la ciudad escogida entre todas las tribus de Israel ( 1 Reyes
11,32), después de que el rey Salomón en su vejez Cayena en la
idolatría ( 1 Reyes 11, 4; Jeremías 7,30); lo que duró hasta la reforma
en el reinado de Josías (2 Reyes 23,4).
3. Porque los israelitas les ofrecieron en su honor vino y cereal (Isaías
57, 6), Incienso en altares de ladrillo y sobre los montes (Isaías 65,
3.7); sacrificaban toros, mataban hombres, degollaban ovejas,
desnucaban perros y derramaban la sangre de los cerdos (Isaías 66,3).
Incluso, "han sacrificado en el fuego a sus propios hijos"   (Ezequiel
23, 37).
Fueron estas las causas por las que el Señor castigó ejemplarmente a
Israel ( Jeremías 44. 22-23).
IV. Las imágenes sagradas
El mismo Dios del cielo le ordenó a su pueblo construir figuras con
fines curativas, sagradas y decorativas; como la "serpiente de bronce"
que fue utilizada como antídoto contra la mordedura de estos reptiles
en el desierto del Sinaí (Números 21, 8); o el "arca de La alianza",
cofre hecho de madera de acacia y recubierta de oro, con dos
querubines en la tapa, y en cuyo interior se encontraban las tres
grandes reliquias de la "Antigua Alianza", que eran las tablas de la ley,
el bastón milagroso de Aarón y una jarra de oro con parte del maná
(Exodo 25.10-22; Hebreos 9,3-5). Era tal su importancia y dignidad
que Yahvé descendía en medio de una nube sobre ella, en el lugar más
sagrado de la tienda y del templo, que era llamado como el
"Santísimo" (Levítico 16,2; Hebreos 9, 1-3), aquí daba las órdenes
para los israelitas "desde lo alto de la tapa, de entre los dos seres
alados" (Exodo 25,22), "que representaban la presencia de
Dios"(Hebreos 9,5) . Solamente los levitas (ayudantes de los
sacerdotes) debían cargarla cuando era trasladada en procesión de un
lugar a otro (1 Crónicas 15, 1-2); nadie a parte de ellos podían
tocarla, pues morían en el acto ( 2 Samuel 6, 6 - 7). El propio Josué en
compañía de los ancianos de Israel, se postraron delante suyo para
hacer oración al Señor (7,6), comparar con (2 Crónicas 20,18). Caso
contrario fue lo que le sucedió a los tres jóvenes hebreos: Sadrac,
Mesac y Abed-Nejo; quienes no quisieron arrodillarse para adorar la
estatua de oro que mandó a construir el rey Nabucodonosor en
Babilonia (Daniel 3,1-18). Cumpliendo así el mandato de la ley mosaica
en Deuteronomio 5,8-9.
V. El templo de Jerusalén
Este recinto sagrado era llamado como la "casa de Dios" (2 Crónicas
6,18), "Santo Templo" (Salmo 68,5) o "templo del Señor" (1Samuel
1,9.24); era considerado como "una figura del santuario
verdadero" (Hebreos 9,24); y estaba adornado en un principio por
"seres alados, palmeras, flores, granadas, frutas, leones, toros y
guirnaldas" (1 Reyes 6, 18.29.32.34-35; 7,19-20,25. 29.36). El ya
mencionado rey Salomón, hizo dos enormes ángeles de madera de
olivo y cubiertos de oro, para que custodiaron el Lugar Santísimo (1
Reyes 6,23. 28-29). Anteriormente, Moisés había dado ordenes a los
artistas para que confeccionaran en el Santuario, diez cortinas de
diferentes colores bordadas con dos seres alados (Exodo 26,1.31-33;
36,8.35); y todo esto con la aprobación celestial. Es más, en la visión
que el profeta Ezequiel tuvo del "templo futuro", aparecen dos
imágenes de un ángel con cara de hombre y otro con cara de león, al
lado de más "seres alados y palmeras"(41, 18-20).
VI. Conclusión final
Son estos los argumentos bíblicos que tiene la religión católico desde
sus mismos orígenes históricos en las catacumbas romanas
(considerados los monumentos cristianos más antiguos), para tener
representaciones artísticas en sus iglesias de Jesús como el "buen
pastor", o el "pez" símbolo del Mesías; además de crucifijos, iconos e
imágenes de la Virgen María, los ángeles y los santos; que están hechos
no para adorarlas, sino para veneradas, y dirigir nuestras plegarias al
Altísimo ( 2 Samuel 22,7).
La Virgen María en la Biblia
! Cuántas veces no hemos escuchado a los evangélicos y demás
cristianos ¡ acusar a los católicos de   adorar a " María " como si fuera
una "Diosa"; desobedeciendo así el primer mandamiento de la ley de
Dios dado a Moisés en el monte  Sinaí,  que dice: " Adorarás al señor
tu Dios y sólo a él darás culto ". (Deuteronomio 6,13), " no tendrás
otros Dioses a parte de mi" (Exodo 20, 3).
Hay que tener en cuenta que la Iglesia Católica ha aceptado fielmente
este decreto divino en la persona de " Dios Padre" y en  "Jesucristo"
quien " es la imagen visible de Dios, que es invisible ", ( colosenses
1, 15). " El es el resplandor glorioso de Dios,  la imagen misma de lo
que Dios es" ( Hebreos 1,3). Que quede claro que los católicos no "
adoramos" a María, sino que la " veneramos" ( Respeto especial),
porque es ella la mujer escogida por el Padre Eterno, para que fuera la
madre de su "hijo unigénito" pues " la mujer dio a luz un hijo
varón,. El cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de
hierro" (Apocalipsis 12, 5), ( Lucas 1, 32- 33).
Por esta razón, el ángel  San Gabriel recalca que María es " la
favorecida de Dios" ( Lucas 1, 28) , y su prima Santa Isabel la llama
"Bendita entre todas las mujeres " ( Lucas 1, 42);  es también la
"nueva Eva" , anunciada desde el principio en el libro del Génesis
después de la desobediencia de nuestros primeros padres en e paraíso,
cuando " Dios el Señor" le dijo a la serpiente : " Haré que tu y la
mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y  su
descendencia" ( 3, 15). Por otra parte , de la vida de María sabemos
que era una joven de raza Judía de unos 15 años de edad, que vivía
en el pequeño pueblo de Nazaret ( Israel), y estaba comprometida en
matrimonio con José, descendiente del rey David  ( Lucas 1, 26 - 27),
hombre " justo" o " santo"  ( Mateo 1,19) . Igualmente, las
Escrituras nos aportan una valiosa información sobre las virtudes en
ella, como la obediencia absoluta al mandato de Dios, al responder al
ángel "Hágase en mí según tu palabra ", y su humildad llamándose así
misma como la " esclava del señor" ( Lucas 1, 38). La concepción del
Hijo de Dios, es fruto del Espíritu Santo y el poder del Dios Altísimo,
que descansó sobre ella como una nube (Lucas 1,35); tal cómo sucedía
cuando Yahvé descendía en la Tienda del Encuentro del Santuario,
construido por Moisés (Exodo 40,35). Por eso, la Virgen María es
llamada por los teólogos como el "nuevo Santuario". También se
destaca La pobreza en que vivía con su esposo, ya que " sucedió que
mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y
allí nació su primer hijo, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en el
establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón" (Lucas
2, 6 - 7); Asimismo, en la presentación del niño en el templo con el
humilde sacrificio de un par de tórtolas o dos pichones de paloma
(Lucas 2,24).  Su angustia al encontrar después de tres días  de
desaparecido a Jesús de doce años, sentado entre los doctores de la
ley en el santuario de Jerusalén ( Lucas 2, 48), guardando todas estas
cosas en su corazón  (Lucas 2, 51). La fidelidad a su Hijo en la bodas
de Caná, al indicarle a los que estaban sirviendo el vino " Hagan todo
lo que el les diga" (Juan 2,5); y en el Pentecostés, cuando recibe el
Espíritu Santo en forma de llamas de fuego, en compañía de los once
apóstoles , los parientes de Jesús y otras mujeres ( Hechos 1, 12 - 14).
Del mismo modo, el dolor de toda buena madre al ver a Cristo clavado
en la cruz lleno de heridas y golpes en todo el cuerpo (Juan 19, 25;
Isaías 52, 13 -14), hasta el punto que era como si una espada le
traspasara su alma. Cumpliéndose así la profecía de Simeón, cuando el
pequeño Jesús fue presentado por sus padres en el templo de la
Ciudad Santa según la ley mosaica ( Lucas 2,22-35; Juan 19,31-34).
Sin embargo, y a pesar del agotamiento físico  y la cruel agonía en el
madero, el Mesías  antes de Morir sacó fuerzas suficientes para
encomendar el cuidado de su madre, a Juan, el "discípulo amado",
quien "la recibió  en su casa" (Juan 19, 26-27).
Por todos estos argumentos bíblicas, la Iglesia Católica reconoce que
María es la " madre del Señor" ( Lucas 1,43), quien tomó la naturaleza
humana al nacer de su vientre para traer la salvación a toda la
humanidad (Gálatas 4,4; Filipenses 2,6-8). Como si fuera poco, la
Santísima Virgen proclama que todas las generaciones la llamarán
"Bienaventurada" porque el Todopoderoso ha hecho en ella grandes
cosas ( Lucas 1,48 - 49); y en el último libro de la Biblia, llamado el
Apocalipsis ( o Revelación), la muestra como una "reina radiante"
pues " Apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en el
sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de dos
estrellas en la cabeza" ( 12, 1).
La virginidad de María a la luz de la verdad bíblica
I. La profecía
Un hecho en común entre la Iglesia Católica y las demás confesiones
cristianas, es en afirmar según la revelación sagrada que la madre del
Hijo de Dios, sería una "doncella virgen" (Isaías 7,14; Mateo 1,22-23).
II. El matrimonio con José
En los designios del Altísimo era necesario que la madre del Salvador,
tuviera un apoyo moral, económico y de protección en la crianza de su
hijo. Este matrimonio sería completamente consagrado al servicio
divino, así lo podemos anotar en los siguientes pasajes bíblicos:
> Cuando el ángel San Gabriel le comunica a María que ella sería la
madre del Emanuel (Dios con nosotros), deja en claro su condición
virginal (Lucas 1,34).
> Cuando María se encontraba embarazada, José, su marido como
hombre justo o santo, y a pesar de desconocer todavía que lo
concebido en ella era fruto del Espíritu Santo; no quiso denunciarla
públicamente por infidelidad a las autoridades religiosas, como
mandaba la ley mosaica (Matea 1,19; Juan 8,3-5).
> Los protestantes creen que José y María tuvieron relaciones
maritales, ya que el evangelio de San Mateo (1,25); nos dice que "no
vivieron como esposos hasta que ella dio a luz a su hijo". Sin
embargo, a lo que se refiere el evangelista  es que el santo matrimonio
compartieron formalmente el mismo hogar, pues antes cuando estaban
comprometidos no vivían juntos (Mateo 1,18). igual opinión tiene san
Lucas, ya que en el viaje del santo matrimonio de Nazaret a Belén para
el censo, nos dice: "Fue allá a inscribirse, junto con María, que estaba
comprometida para casarse con él y se encontraba encinta" (2,5).
II. Jesús: Hijo primogénito
Causa confusión en los hermanos separados cuando el evangelio de
San Lucas, se menciona que "en Belén, le llegó a María, el tiempo de
dar a luz. Y allí nació su primer hijo"(2,6-7); dando a entender que
debió de haber tenido más hijos. No obstante, en el contexto bíblico el
término "primogénito", hace alusión que el primer hijo de un
matrimonio judío quedaba consagrado a Dios (Exodo 13,1-2.12;
34,19); y exigía la presentación del niño Jesús en el templo de
Jerusalén (Lucas 2,22-23).Pero El era ya el "Primogénito de
Dios" (Hebreos1,6). Asimismo, las Sagradas Escrituras agregan que los
"primogénitos" pueden ser "unigénitos" (1Crónicas 23,17); de hecho,
Cristo Jesús también es el "Unigénito de Dios" (Juan 3,16; 1,14).
IV. La infancia de Jesús
Los dos únicos relatos que encontramos en el Nuevo Testamento de la
infancia de Jesús, no nombran hermanos menores, así por ejemplo:
> En el destierro de la sagrada familia a Egipto y después de la muerte
del rey Herodes, un  ángel se le aparece en sueños a José ordenándole
que regrese a Israel con María y el niño (Mateo 2,19-20). Ahora bien,
se sabe con certeza que el Mesías nació en el año 747 de la fundación
del imperio romano, siete años antes de nuestra era actual; y el rey
Herodes el grande murió en la primavera del año 750, es decir, en el
año 4 A.C. Por consiguiente, pasaron de tres a cuatro años; tiempo
más que suficiente para que José y María hayan decidido tener alguno
de los "cuatro hermanos" y otras "hermanas" del Señor (Mateo
13,55).
> El evangelio de San Lucas (2,41-42), narra que "Los padres de Jesús
iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y así,
cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos". Nótese bien,
que se dice "todos ellos", ¿Quiénes?, "los padres de Jesús" y el mismo
"Jesús". Igualmente, la misma respuesta se saca cuando María después
de tres días encuentra a su hijo perdido en el templo entre los
doctores de la ley: "- Hijo mío, ¿por qué  nos has hecho esto? Tu padre
y yo te hemos estado buscando llenos de angustia"(Lucas 2,48).
V. El término "hemano" en la Biblia
En el Antiguo Testamento que fue escrito en hebreo y arameo, no hay
un vocablo para nombrar a los tíos, sobrinos, primos, cuñados o
amigos; y es así como la palabra hebrea "aj" designa muchas veces al
pariente más cercano de una misma familia. Del mismo modo, los
traductores griegos del Nuevo Testamento traducen el término
semítico de "hermanos" (adélfos), en un sentido generalizado. Sobre
este punto encontramos el caso de tíos y sobrinos como Abraham y
Lot (Génesis13,8;14,16); Labán con Jacob (Génesis 29,13.15). Al igual
que a los primos (1Crónicas 23,21-22); a los que pertenecen a una
misma nación (Génesis 16,12; Deuteronomio 2,4); a los miembros de
una misma tribu (2Reyes 19,12)o pueblo (Exodo 2,11); a los que
conforman la misma naturaleza humana (Mateo 5,22; Hebreos 2,11); y
a los que tienen un mismo Padre Celestial (Hechos 10,23; Romanos
8,17; Colosenses 1,2; 1Juan 3,9-10).
Vl. Los hermanos de Jesús
Solamente aparecen en la vida pública del Señor, y son llamados con
nombres propios: "?No es éste el carpintero, el hijo de María y
hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no viven sus hermanas
también aquí, entre nosotros? (Marcos 6,3). Ahora bien, para tener
una mejor comprensión sobre este tema es necesario estudiarlo
detenidamente:
> En ningún relato bíblico se afirma que los llamados "hermanos" y
"hermanas" del Señor, sean hijos de ella.
> En las bodas de Caná, se nombra a María como "la madre de
Jesús" (Juan 2,1.3); y no "la madre de Jesús, Santiago, José, Judas,
Simón y otras hermanas", incluso, a la fiesta sólo fueron invitados a
parte de María  a "Jesús y sus discípulos" (2) y no a sus "hermanos",
quienes aparecen después en el viaje a Capernaum (12); lo que da a
entender que los "discípulos" son más importantes  en la vida de
Cristo, que los llamados "hermanos" suyos.
> En la sinagoga de Nazaret, la gente sólo reconoce al Mesías como "el
hijo de José" (Lucas 4,22); y no "uno de los hijos de José". Del mismo
modo, los judíos de la sinagoga de Capernaum identifican al Divino
Maestro como el único hijo de José y de María (Juan 6,42).
> De estos cuatro hermanos, se sabe que "Santiago" el menor y
"Judas" Tadeo pertenecían al grupo de los doce amigos del Señor. Sin
embargo, se explica que "Santiago" era hijo de Alfeo (Mateo 10,3;
Marcos 3,18) y "Judas" como hijo de Santiago (Lucas 6,16; Hechos
1,13).
> En la introducción de la carta de Judas Tadeo (1,1), leemos: "Yo
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago", haciendo una
diferencia entre el uno y el otro. Además, en la epístola de Santiago
(1,1) llamado como hermano del Señor, también se declara solamente
como "Siervo de Dios y del Señor Jesucristo".
> En otro encuentro con su madre y sus hermanos, el Redentor nos
exhorta a creer que "los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en
práctica, ésos son mi madre y mis hermanos"(Lucas 8,21); hablando
de una familia en un sentido "espiritual" y no de "sangre". Porque "a
quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de
llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni
los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado" (Juan
1,12-13). Y es por eso, que su Hijo es "el mayor entre muchos
hermanos"(Romanos 8,29).
> En la pasión del Santo de Dios en el monte Gólgota, se habla de un
grupo de mujeres conformadas por "María" la madre de Jesús, "y la
hermana de su madre, María, esposa de Cleofas" (Juan19,25), en
compañía de otra "María la madre de Santiago el menor y de José" con
"Salome" (Marcos 15,40). También se encontraba "María Magdalena"
y "La madre de los hijos de Zebedeo" (Santiago el mayor y Juan)
(Mateo 27,56).
> Cristo utiliza el término "hermano" para dirigirse a los apóstoles, en
la aparición a María Magdalena el domingo de resurrección (Juan
20,17), y en el día del juicio final (Mateo 25,40). Incluso, San Pablo
agrega que el Señor también se apareció "a más de quinientos
hermanos" (1Corintios 15,6).
Vll. María: Madre de la Iglesia
La fe católica enseña que la Virgen Santísima es madre de todos los
creyentes, desde el momento que el Redentor en la cruz le encomendó
el cuidado a Juan, el discípulo amado, quien "la recibió en su
casa" (Juan 19,26-27); cosa que no fuera necesario si El Señor hubiera
tenido más hermanos carnales. Ella fue desde ese momento como nos
asegura la tradición antigua el soporte espiritual de los apóstoles y
discípulos de la naciente comunidad cristiana. Ya que "Todos ellos se
reunían siempre para orar con los hermanos de Jesús, con María su
madre y con las otras mujeres" (Hechos 1,14).
VIII. Testimonio de los santos padres de la Iglesia
Para los Santos Padres de la Iglesia la "Virginidad de María" era una
creencia común, así por ejemplo: San Ignacio de Antioquía martirizado
en el año 107, repetía varias veces en sus escritos que "Jesucristo
nació de la Virgen María". San Hipólito, sacerdote romano muerto por
Cristo en el 213, escribe: "La virginidad de María es un misterio que el
mundo no puede comprender, y que se ha cumplido en el silencio de
Dios". En este mismo siglo, otro gran apologista Orígenes, rechazaba
las charlatanerías de un judío llamado Celso que negaba la virginidad
de María; San Efrén muerto en el 373, decía de ella: "Tú eres la más
pura en el alma y en el cuerpo, tú sobrepasas en castidad , en pureza y
en virginidad a todas las criaturas". En este mismo año, San Ambrosio,
obispo de Milán (Italia), redactó una carta a su hermana religiosa en
Roma, en la que agrega: "Quién más casta que la madre que ha traído
a su Hijo al mundo permaneciendo virgen. Ella era virgen pero no solo
de cuerpo sino también de espíritu". San Basilio (+458), subraya: "Los
amigos de Cristo no pueden aceptar que la madre del Señor haya
perdido su virginidad". Asimismo, San Atanasio (+599), escribió:
"María permaneció virgen hasta el fin". Mientras tanto, el célebre
Doctor de la Iglesia San Agustín, obispo de Hipona (+430), agregaba:
"Jesús nació de madre intacta, pues concibió siendo virgen, siendo
virgen dio a luz, y murió virgen".
IX. María y los padres de la reforma protestante
Los fundadores de la reforma protestante, como Lutero, Zwinglio y
Bucero; no negaron la integridad y la virginidad de la Madre del Hijo
de Dios, pero sí lo hicieron sus discípulos inmediatos.
Las apariciones de la Virgen María
En la historia del cristianismo la Virgen María ha jugado un papel
especial, pues desde sus mismos orígenes hasta nuestros días se han
registrado infinidad de apariciones suyas; se calculan que son cerca de
mil. Solamente en el siglo XX se presentaron casi 500 manifestaciones
marianas en 100 partes distintas. Es importante anotar que todas
guardan cierta relación con la visión que narra el Apocalipsis (12,1),
que dice: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en
el sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de
doce estrellas en la cabeza". Del mismo modo, todos los videntes
describen a la madre del Redentor como una mujer hermosísima no
mayor de 20 años, con facciones bien delineadas, un rostro maternal
y puro, en ocasiones sonriendo o con una mirada triste; además
radiante y luminosa, pero se le puede mirar a la cara sin hacerle daño
a la vista. Incluso, tomando a veces los rasgos típicos de cada región,
como en México donde se mostró como una princesa azteca.
Sus vestimentas son de diferentes tonalidades, en Fátima apareció con
un traje blanco sujeto por un cordón dorado y un manto bordado en
oro; en Lourdes, de blanco con una cinta azul en la cintura, en el
convento de las hijas de la caridad en París se dejó ver toda de blanco,
y en Guadalupe, lo primera aparición reconocida oficialmente por la
iglesia romana, tenía una túnica rosada con un manto azul verdoso.
Igualmente, sus ropajes pueden ser un símbolo de protección para el
creyente, como ocurrió con la revelación a San Simón Stock de
Nuestra Señora del Carmen con un manto café y un velo blanco.
Asimismo, la Santísima Virgen se ha dado a conocer con diferentes
títulos como: "La Inmaculada Concepción", "La siempre Virgen María",
"La Virgen del rosario", "La Reina de la paz" del "cielo" y demás.
Otra cosa en común, es que antes de las apariciones se presenta un
ángel como antesala de las mismas, la virgen puede verse sola, otras
veces al lado de José y el pequeño Jesús en brazos, con los ángeles
custodios, o Juan Bautista y Juan Evangelista. También van acompañas
de luces, rayos y truenos, olores y música celestial, hechos milagrosos
como el manantial que hizo brotar en Lourdes, que ha curado a
miles de enfermos; lluvia de pétalos que desaparecen antes de tocar la
tierra, caída de copos de nieve o una especie de escarcha; o la famosa
danza del sol en Fátima, ante la mirada atónita de casi cien mil
personas.
Ya en cuanto los mensajes son de diferentes características, pues pide
insistentemente el rezo del rosario, la penitencia,  comunión
reparatoria, promesas y palabras de consuelo, lugares de culto a su
devoción, además para poner fin a una epidemia o anunciar un futuro
castigo si el mundo no deja de ofender a Dios. Ahora bien, las
personas escogidas para estos eventos sobrenaturales van desde papas,
cardenales, obispos, fundadores de órdenes religiosas, monjes del
desierto, misioneros en tierras lejanas, místicos, emperadores,
caciques, madres de familia, mendigos, niños o por medio de los
sueños como ocurrió con el sacerdote San Juan Bosco en Turín
(Italia). De estos videntes podemos destacar al indio san Juan Diego a
quien la Virgen de Guadalupe, le dejó impresa su imagen en su capa
en el cerro del Tepeyac (México), en 1531. Santa Catalina Labouré,
monja vicentina a quien se le manifestó Nuestra Señora de la Medalla
Milagrosa en París en 1.830; a una aldeana adolescente de nombre
Santa Bernardé Soubiriú en la gruta  de Massabielle (Francia), en
1858. Al igual, que a los tres pastorcitos: Lucia y sus primos los
beatos Francisco y Jacinta en el valle de Cova de Iría (Portugal),  en
1917.
La Iglesia Católica aclara que la "revelación divina" terminó con la
venida del Mesías a la tierra (Hebreos 1,1-2), cuyo mensaje quedó
concluido con la muerte de Juan, el último de los apóstoles en el año
102 D.C. (1Juan 1,1-3). sin embargo, estas apariciones marianas que
han sido certificadas como auténticas después de un largo y detallado
estudio, y las que se encuentran en este proceso por las autoridades
eclesiásticas, son consideradas como "revelaciones particulares", que
tienen  como meta ayudar a vivir más plenamente la fe del pueblo de
Dios.
La Virgen de Guadalupe
I. El relato histórico
La aparición de la Virgen de Guadalupe se remonta a los tiempos de la
conquista de América, en los territorios de México a manos de Hernán
Cortés; cuando en el año 1531 y a escasos doce (1519) de la llegada de
los españoles, al recién convertido indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin
(El águila que habla), se le manifiesta la Reina del Cielo en el cerro del
Tepeyac desde el 9 de diciembre hasta el 12 del mismo mes. Ella lo
saluda en su lengua nativa el náhuatl, y se llama a sí misma con el
nombre de Coatlaxopeuh, que significa  "aquella que pisa la
serpiente" (comparar con Génesis 3,15). Envía además un mensaje a
fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México. Es la voluntad de la
Santa Señora, que se le construya un templo en su honor en el sitio de
las apariciones, en donde ella se encargará de oír las súplicas de quien
la invoque, y de remediar todos los males por su bendita intercesión.
Como era de esperar al pobre indígena se le tildó de loco, pero en
vista de su insistencia el alto prelado le manda a pedir a la Señora del
Cielo alguna señal divina. La Virgen asede a esta petición y manda a su
siervo a cortar diferentes rosas de Castilla en el mismo cerro. Aquí se
produce el primer milagro, pues como lo confirman los botánicos era
imposible que el frío mes de diciembre, pudiera florecer de forma
natural las rosas, en lo alto del monte. Al llegar al palacio obispal y
estando solamente en su presencia, el indio Juan Diego deja ver su
blanca capa en donde había guardado las rosas tocadas por la Señora,
y para asombro de todos aparece la preciosa imagen de la Virgen
Santísima. El mismo jerarca la llamó con el nombre de "Guadalupe", en
recuerdo de una advocación mariana en Extremadura, España, y
coloca la milagrosa tilma en su capilla privada, hasta que se construyó
la primera iglesia en el sitio de las apariciones. El santo indígena se
trasladó a vivir en una pequeña celda en el cerro del Tepeyac,
dedicándose a la oración y a la atención de los peregrinos hasta su
muerte el año de 1548.
Otro hecho importante es que en torno a la Virgen de Guadalupe se
creó  pronto una enorme devoción, se logró en los primeros diez años
la conversión de no menos de ocho millones de aztecas y la unidad de
su pueblo fracturada por la conquista extranjera. Ya sobre las pruebas
históricas se encuentra plasmada en el código Escalada, descubierto
por un jesuita español, y fechado en el mismo año de 1548.
Igualmente, se conoce el famoso relato Nican-Mopohua, escrito por el
también indio Antonio Valeriano, entre los años 1545 y 1550.
III. Milagros y análisis científicos
La tilma o ayate es una pieza fabricada con fibra de maguey, el manto
consta de dos partes, en el centro se puede distinguir una costura de
hilo del mismo origen que las mantiene unidas. Sus medidas son
aproximadamente 1,66 metros de largo por 1,05 de ancho.
Llama la atención para los expertos textiles como la manta que estuvo
expuesta directamente al medio ambiente, el polvo, insectos y la
intensa humedad; hubiera creado una especie de protección natural
durante al menos los 116 primeros años de su exposición,
posteriormente fue protegida  por una urna de cristal. Es casi
imposible que una capa que suele tener una duración máxima de
veinte años, se conserva intacta y con aquella viveza en sus colores
después de más de 470 años.
Tampoco se explica como a resistido los negros vapores de infinidad
de candelabros y lámparas que ardían día y noche a escasa distancia
de la impronta. Además la tilma ha sufrido la continua frotación de
cientos de miles de estampas, distintivos, banderas, escapularios,
medallas y manos; sin afectarla en lo más mínimo.
En 1791 mientras un orfebre limpiaba el  marco de oro y plata que
protege la imagen, un frasco de ácido nítrico se derramó
accidentalmente sobre la parte superior del ayate, según los
especialistas la caída de este ácido corrosivo hubiera provocado una
considerable destrucción al tejido; pero nada de esto sucedió. Aparece
eso sí, una mancha amarilla que está desapareciendo con el tiempo.
Asimismo, en la mañana del 14 de noviembre de 1921, un obrero
depositó un ramo de flores cargado con dinamita en el altar mayor de
la antigua basílica; la bomba hizo impacto a escasos metros de la urna.
La explosión demolió las gradas de mármol del altar mayor, los
candelabros, floreros, ventanales de las casa vecinas y un Cristo de
latón de dobló; pero para sorpresa de todos, ni siquiera el cristal que
cubría la imagen de la Virgen sufrió ningún daño.
En el año 1785 se fabricaron don copias de la Virgen Morena, con los
mismos materiales y por los mejores pintores de la época ; sin
embargo las reproducciones no fueron iguales a la original, y con el
tiempo se fueron descolorando y deshaciéndose. En el año1936 el
premio nobel de química, Ricardo Kuhn examinó dos fibras del
manto, llegando a la conclusión que el   origen   de los
colores, no pertenecían a ningún elemento animal, vegetal o
mineral. Seguidamente,  en el  año  1979 se llevó acabo nuevas
investigaciones por científicos de la NASA, con el apoyo de la
tecnología moderna. Se descubrió que toda la imagen de aquel tosco e
imperfecto material no fue pintada por mano humana; el rostro de la
Guadalupana es perfecto y no tiene ningún trazo de pincel. La túnica
rosa y el manto azul son tan brillantes y coloridos, como si acabaran
de ser hechos, además tienen un simbolismo, pues son los colores del
dios supremo de los aztecas, sólo el emperador podía utilizarlos;
sobresale en el pecho unas cintas negras que era llevada por las
indígenas embarazadas. Así la Madre del Redentor presenta a su
Unigénito al Nuevo Mundo. La  Señora también está sostenida por
un ángel cuyas alas son de las plumas del Tzinitzcan, usadas por los
aztecas para confeccionar los ornamentos más preciosos y
considerados superior al oro. Las estrellas que lleva en su vestido,
corresponde a la exacta posición de las principales constelaciones en
el solsticio del invierno, es decir, del momento de la aparición. Por lo
tanto, toda la Virgen de Guadalupe es un mensaje cifrado de acuerdo a
la cosmovisión de los nativos mejicanos.
IV. Los ojos de la Virgen
Para los científicos lo que más les llamó la atención, han sido las
figuras humanas descubiertas mediante ampliaciones por
computadora, en los ojos de tan sólo cuatro milímetros; en ellos
aparecen entre otros el santo vidente y el obispo Zumárraga. Incluso,
si se pasa un haz de luz con un oftalmoscopio en los ojos negros de la
Virgen, se puede apreciar como el iris brilla y adquiere profundidad;
fisiológicamente son perfectos, tal cual como si estuvieran vivos.
IV. La Emperatriz de América
La Virgen de Guadalupe Fue declarada en el año 1910 por el Papa San
Pío X, como "Celestial Patrona de toda América y las Filipinas"; su
fiesta religiosa se celebra el 12 de diciembre. Su basílica es la segunda
más visitada en todo el orbe católico, después de San Pedro en el
Vaticano. Son innumerables los milagros, las curaciones, las gracias y
conversiones que se le atribuyen a la "Morenita del Tepeyac",
cumpliendo así la promesa que le hizo a San Juan Diego: "No estoy yo
aquí que soy tu Madre".

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