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viernes, 28 de marzo de 2014

DIOS TE BENDIGA

Cuando alguien te dice: Dios te Bendiga, no solo te está deseando
lo mejor para ti, sino que también está actuando en favor suyo.
Pues cuando Bendices a alguien también atraer el favor de Dios
hacia Ti.
El Efecto de la Bendición es multiplicador ya que es dado por Dios
a sus hijos.
Bendiciones, el significado de la Bendición.
La Bendición invoca el apoyo activo de Dios para el bienestar de la
persona, habla del agradecimiento, confiere prosperidad y
felicidad en la persona que recibe buenos deseos de nuestra
parte.
La Bendición comienza en el hogar, en las relaciones de padres e
hijos, los niños que reciben el regalo de la Bendición tienen un
buen comienzo espiritual y emocional en la vida.
Reciben un firme fundamento de amor y aceptación, este
principio también se aplica a la intima relación de pareja.
Las amistades se profundizan y fortalecen, la hermandad de las
Iglesias se Incrementa, trayendo compañerismo, sanidad y
esperanza a muchos que nunca han recibido una palabra de
Bendición.
El poder de la vida y la muerte está en la palabra.
Al Bendecir, se otorga vida, no solo al que recibe la bendición sino
también al que la da, por eso hoy reparte bendiciones donde
vayas, no solo de palabras sino de hechos, ellas volverán a ti
cuando menos lo esperes, en general, la persona que vive en la
presencia de Dios, amándole y obedeciéndole, goza de la
bendición divina siempre.
Enviado por: Ana Milena Puerta
Al despertar, bendice tu jornada, porque está ya desbordando una
abundancia de bienes que tus bendiciones harán aparecer.
Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma
parte integrante de la trama misma del universo.
Ese bien lo único que espera es una señal tuya para poder
manifestarse.
Al cruzarte con la gente por la calle, el auto, en tu lugar de
trabajo, bendice a todos.
La paz de tu bendición será la compañera de su camino, y el aura
de su discreto perfume será una luz en su itinerario.
Bendice a los que te encuentres, derrama tu bendición sobre su
salud, su trabajo, su alegría, su relación con Dios, con ellos
mismos y con los demás.
Bendice a todos en todas las formas imaginables, porque esas
bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que
algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los
espacios áridos de tu propia vida.
Bendice tu ciudad, tus gobernantes y a todos como los
educadores, enfermeras, barrenderos, sacerdotes y prostitutas.
Cuando alguien te muestre la menor agresividad, cólera o falta de
bondad, responde con una bendición silenciosa.
Bendice totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas
bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus
maldades, y cambia de rumbo la flecha que te han disparado.
Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente
y sin reserva alguna el bien ilimitado –para los demás y para los
acontecimientos de la vida- haciéndolo aflorar de las fuentes mas
profundas y más íntimas de tu ser.
Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es
siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias.
Quien sea afectado por tu bendición es un ser privilegiado,
consagrado, entero, Bendecir, significa invocar la protección
divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo
reconocimiento, Significa también llamar a la felicidad para que
venga a Él.
Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a
los ojos materiales, es activar la ley universal de la atracción que,
desde el fondo del universo, traerá a vuestra vida exactamente lo
que necesitas en el momento presente para crecer, avanzar y
llenar tu vida de gozo.
Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo, mantén en ti ese
deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como
una perpetua plegaria silenciosa, porque de este modo serás de
esas personas que son artesanos de la paz , y un día descubrirás
por todas partes el rostro mismo de Dios.
Y por encima de todo, no te olvides de bendecir a esa persona
maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y
tan digna de amor, que eres tú mismo.

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